Los niños de la escuela Glen Cove, en El Paso, no saben todavÃa que un francotirador mató a uno de sus compañeros.
No les han dicho que a alguien del otro lado del RÃo Grande, en México, no le importó en absoluto la muerte del pequeño de siete años.
Ni tampoco que el asesino dejó morir al niño solo, mientras se desangraba en medio de una transitada rotonda.
Si se necesitaba confirmar que Ciudad Juárez, la urbe mexicana más peligrosa, va camino de la anarquÃa, aquà está la prueba.
Jociel RamÃrez nació en Estados Unidos, de padres mexicanos. No será el primer ciudadano estadounidense en morir en el fuego cruzado de la guerra de los carteles de la froga, pero quizá sea su vÃctima más joven.
Su muerte es la muestra gráfica de lo bajo que ha caÃdo Ciudad Juárez y de lo poco que las autoridades mexicanas parecen poder hacer al respecto.
